jueves, 3 de junio de 2010

La DPZ edita un nuevo volúmen del "Archivo de la Tradición Oral de Aragón"

3.6.2010.

 


 

La provincia de Zaragoza conserva un importante acerbo de tradición oral en su historia y la mejor manera de conservarlo y hacerlo accesible al público es a través de un soporte tangible. Por eso, el filólogo Luis Miguel Majén, fundador del Archivo de Tradición Oral en Aragón, ha sacado a la luz el libro "Músicas de la Tierra, melodías, bailes y músicos populares en la provincia de Zaragoza".

Tras más de diez años de investigación y estudio, el objetivo de esta publicación es demostrar que a través de la tradición oral "podemos conocer mejor nuestra historia y ver como a lo largo de los siglos la provincia ha sido una tierra de acogida de muchos pueblos que han traído su música y sus instrumentos", ha destacado el autor. El volumen, que recoge tradiciones orales de las cuatro últimas décadas desde la más antigua como la flauta de boto hasta los más actuales como los instrumentos de banda, se acompaña de unas 500 fotografías y de dos CD´S con 61 canciones.

Se trata de un "soporte donde queda recogida la memoria colectiva y la identidad social" y que es una "polifonía de sonidos que tiene como protagonistas a los hombres y mujeres libros que son depositarios de una cultura heredada de generación en generación", ha apuntado la diputada de Cultura de la DPZ, Cristina Palacín.

La presentación pública del libro tendrá lugar el próximo domingo a las 12.00 horas en la capilla de la Iglesia de Santa Isabel y el acto estará amenizado con las actuaciones de distintos grupos de folclore aragonés venidos de la provincia.

Los municipios de Zaragoza también podrán solicitar su presentación, que estará acompañada de una exposición itinerante que contribuya de forma gráfica a dar a conocer este patrimonio oral.


Retrato de una provincia

El libro se ha dividido en ocho capítulos dedicados a 'Pastores flautistas'; 'Gaiteros, dulzaineros y tamborileros'; 'Gaiteros de boto'; 'Pandereteros y otros percusionistas'; 'Tañedores y rondadores'; 'Músicos de banda'; 'Cantadoras y cantadores' y 'Bailadores, danzantes y contradanceros'.

En el caso de los 'Pastores flautistas', se subraya la gran tradición de este instrumento en la provincia y el uso de la flauta de ala de buitre, "una de las más antiguas usadas por el hombre para hacer instrumentos musicales", apunta Bajén.

También destaca el protagonismo de instrumentos de aire como la gaita en las fiestas de la provincia, ya que "por su versatilidad participaban en actos religiosos y profanos", y el "gran número" de dulzaineros" que existen en municipios como Gallur.

En este mismo sentido, explica que ha dedicado un capítulo a la gaita de boto aragonesa por ser "un instrumento único" que aún se mantiene en los Monegros y localidades como Pina de Ebro. En este apartado también presenta a la saga 'los Brujos de La Almolda', con "al menos cuatro generaciones" dedicadas a este instrumento y en la que "aún toca el tataranieto".  

Además, incide en la "gran tradición" de un instrumento como la pandereta y recordó al "rey" de la pandereta: "el tío Pichines de Tauste". Entre otros ejemplos, apunta que el libro también recupera otras tradiciones, como el Dance y la Contradanza de Cetina, los desparecidos bailes de las cintas de Aguilón, Fuendetodos, Tosos y Valmadrid, o los dances procesionales de Monterde, Balconchán, Murero, Paniza y Longares.


Archivo de Tradición Oral

La diputada de Cultura de la Diputación Provincial de Zaragoza, Cristina Palacín, ha destacado esta publicación que completa el archivo de tradición oral de Aragón y de la provincia de Zaragoza. Un proyecto "pionero" en España, iniciado hace 20 años por la Asociación Cultural de Villanuey y que fue auspiciado por la Diputación de Zaragoza.

Otras publicaciones de este proyecto pertenecen a un volumen editado en 1994 sobre la tradición oral en las Cinco Villas y otro de 2003 que recogía la del Moncayo.

Todos los fondos están disponibles en la Biblioteca de la DPZ, donde se ha creado un archivo sonoro, con 80 CD de audio, y también una base de datos con las imágenes recogidas durante la investigación, que suman 4.000 imágenes digitalizadas.